Una representación que a menudo se hacen los santamarianos es acerca de la posibilidad, o remota posibilidad, de que Santa María forme parte del territorio tucumano. Esto, más allá de ser irrealizable y un desproposito en la actualidad, tuvo una particularidad muy llamativa en el siglo XIX.

Dicha representación actual surge de algunos factores sociales, políticos y territoriales. En primer lugar es una realidad que en materia educativa, en el departamento de Santa María, se produce un masivo éxodo constante de estudiantes que emigran hacia la provincia de Tucumán y que terminan encajando casi a la perfección en el contexto social de esa provincia. Son factores determinantes la cercanía de esa ciudad con Santa María y el buen prestigio del que gozan sus altas casas de estudios. Más allá de lo educativo, un factor no menos importante, es la lejanía con la capital de nuestra provincia y la falta de rutas internas, a lo largo de varios años, que conecten y comuniquen a los Valles Calchaquíes con la principal urbe de Catamarca, sin tener que hacer un interminable y costoso viaje recorriendo incluso rutas tucumanas para llegar al valle central de Catamarca. Esto se vió siempre como un impedimento para un desarrollo económico y social más fluido entre el oeste y el centro catamarqueño. Así también, en lo estrictamente político se puede ilustrar la afirmación con un emblemático y concreto caso como fue la celebración de los trescientos años de historia de Santa María, en el que acudieron a la misma el vicegobernador de Tucumán – en ese entonces Regino Amado – y el Gobernador de la provincia de Salta Juan Manuel Urtubey. El dato curioso en esta ocasión fue que no llegaron a estar presentes, en una de las fechas más importantes en la vida institucional y social del departamento, ni el Gobernador ni el Vicegobernador de la Provincia de Catamarca en aquel entonces. Cabe aclarar que en la actualidad este alejamiento y olvido “político” se vio revertido por las constantes visitas de la actual Gobernadora Lucía Corpacci, dando al departamento un papel protagónico en el contexto político y social de Catamarca, siendo hoy Santa María, según estimaciones y estadísticas, el tercer departamento más importante de la provincia.

Lo cierto es que esta situación presente en el imaginario colectivo, más allá de ser inquietante, en la realidad no tiene ningún asidero. La pertenencia a una provincia determinada no puede responder al arbitrio de algún prócer o una situación aleatoria, sino, que es el fruto del desarrollo mancomunado de los pueblos y de condiciones históricas, culturales, políticas y sociales dadas a lo largo de varios siglos. Por lo tanto, aunque Santa María tenga mayor volumen de relaciones con Tucumán, es de Catamarca.

Sin embargo, en el año 1837, precisamente el 8 de mayo, la representación imaginaria actual de considerar a Santa María como perteneciente a Tucumán pasó de limitarse sólo a eso y se concretó en el plano de lo real en un hecho histórico del que muy poco se conoce. Sí, en aquel año los departamentos de Santa María, Belén y Tinogasta, formaron parte del territorio de la provincia de Tucumán, gobernada por el Coronel Alejandro Heredia – aunque existen relatos que afirman que Santa María perteneció a Tucumán desde el año 1831-. Cabe destacar que la pertenencia transitoria fue bajo circunstancias beligerantes, ya que Heredia aducía necesidades militares para dicha apropiación definitiva. Posteriormente el gobernador de Catamarca, José Cubas, logró la restitución al año siguiente, tras el asesinato del mítico Gobernador tucumano en manos del padre de Julio Argentino Roca, asegurando hasta el presente la integridad geográfica de Catamarca.

En conlusión, más allá de los vaivenes de corte político y social que se sucedieron a los largo de toda la historia de la región y que confirman que Santa María y departamentos vecinos pertenecieron a Tucumán por algún tiempo, lo destacable es resaltar este hecho histórico al que se remontan los inicios de la fraternidad, forjada gracias a la madurez de los pueblos y de la nación, entre Santa María y Tucumán, y que se sostiene en la actualidad mediante estrechos lazos culturales, académicos, comerciales, sanitarios, entre otros.