Por: Cruz, Anita Micaela. Estudiante de Lic. en Cs. de la Comunicación.

Cuando escuchamos hablar sobre violencia automáticamente nos imaginamos a un hombre agrediendo físicamente a una mujer o viceversa (aunque no es tan común en el segundo caso, no hay que negar que existe); no podemos visibilizar ni esquivar que existen infinitos tipos de violencia, ya sea física, económica, sexual, laboral, institucional, etc. Estas son susceptibles a dañar la integridad o la dignidad de las personas que la padecen.

violencia el monstruo a combatir, columna de opinion, el antigal
violencia el monstruo a combatir, columna de opinion, el antigal

La violencia no discrimina entre sectores sociales, edades ni educación, al contrario, los vincula. Simplemente es violencia y ya. Desgraciadamente le puede tocar a cualquiera en cualquier momento y lugar dada la circunstancia.

Esta innegable acción a combatir es responsabilidad de cada uno de nosotros, ya que la manera en cómo nos comunicamos con nuestros pares determina nuestra forma de manejarnos por el mundo. Con respecto a la personalidad que formamos, me atrevo y pongo las manos en el fuego, que depende de la enseñanza que recibimos desde nuestro hogar y/o vínculos  más cercanos. Descarto totalmente la teoría de que uno es violento porque es su forma de ser, al contrario, uno es violento porque se contagio viendo o escuchando acciones violentas, muchas de ellas llegan de una familia ausente sin comunicación o conocidos cercanos que se manejan de dicha manera.

Podemos percibir la violencia de diversas maneras. Los distintos medios que nos informan a cerca de asesinatos, hechos desagradables ocurridos en la vía publica, en las redes sociales donde observamos diariamente comentarios o fotos/videos patéticos de personas llevando a cabo una pelea, los incómodos acosos callejeros hacia las mujeres, etc.

No hay situaciones que apunten a un blanco o un negro aunque quisiéramos, en nuestro país hay una escala de grises con muchos estereotipos y prejuicios que se quieren suprimir pero no son fáciles de manejar ya que existen barreras para cada normativa que se impone.

A pesar de que se han creado distintos métodos de prevención y acompañamiento para la mencionada acción, las tasas de violencia aumentan cada vez más y es casi imposible frenarlas.

Es importante que desde cada uno de nuestros actos cotidianos se tome conciencia. No vivir con el miedo constante y hablar de lo que nos sucede por más mínimo que sea para poder recibir la comprensión necesaria y sobre todo la educación que es la base fundamental para frenar y decir “¡BASTA!”, y así persuadir a nuestros allegados para mejorar esta realidad lamentable.