El Chaqueño Palavecino en el Yokavil
El Chaqueño Palavecino en el Yokavil

Oscar “El Chaqueño” Palavecino dió un recital impecable, a pesar de las contigencias que lo afectaron. Conversó con el público, emocionó a mas de uno y el anfiteatro le brindó su admiración nuevamente.

Mucha incertidumbre rondaba en la noche del domingo detrás del telón de una de las fiestas populares más grandes del país. La misma se debía a la noticia sobre la dificultad que atravesaba el conjunto musical comandado por Oscar Palavecino para llegar a la ciudad de Santa María sorteando los ríos crecidos a causa de los temporales que acucian a la región en estos últimos días. Para bien del espectáculo los obstáculos fueron superados y finalmente el salteño pudo llegar a las instalaciones del Anfiteatro “Margarita Palacios” que lo esperaba con ansias al ser la figura principal de una noche que tuvo una cartelera con varios cambios. Recordemos que el Chaqueño fue incluido en los últimos días luego de la baja, ni más ni menos, que de los Manseros Santiagueños.

Lo cierto es que pasadas las dos primeras horas del día lunes comenzaron a sonar los primeros acordes y el retumbar del bombo de Pascual Toledo arriba del escenario “Carlos y Manuel Acosta Villafañe”. Lejos quedaron las rencillas que existen entre el rivadaviense y el exigente público santamariano. Con un amplio repertorio y una calidad musical de excelencia, digna de uno de los artistas folclóricos mas famosos de la historia del cancionero popular, fueron pasando los minutos de una actuación que levanto progresivamente el ánimo de los espectadores que hasta el momento no era tan festivo como las anteriores dos noches.

Párrafo aparte para el momento mas emotivo de la noche, cuando un conmovido Oscar Palavecino, dedico unas palabras y canciones para quienes están pasando por la tragedia de las inundaciones en el norte de nuestro país, y de donde el artista es oriundo. “Anda cargando los trapos que llega al Chaco la inundación. Y anuncian todos los gallos que el Pilcomayo se desbordo… La Luna de Rivadavia rebasa de agua mi madrejón y el toro del Pilcomayo se vuelve un barro sin compasión, roga que no llueva mucho que esta chumuco mi corazón” cantaba el Chaqueño con su congoja y la de sus músicos de los cuales algunos tienen familiares evacuados a causa del desastre de las inundaciones.

El único momento provisto de polémica en la noche se pudo percibir cuando el artista, irónicamente, apuntaba contra la organización insinuando que se le asigno poco tiempo a su actuación y aunque visiblemente cansado no quiso abandonar el escenario principal.

Luego de idas y vueltas en la relación del Chaqueño con el Yokavil, las deudas parecen haber sido saldadas con una muy buena actuación del artista que, en la ultima noche del festival, pisó un escenario difícil, que luego no quería dejar, ante la admiración y regocijo del publico de ver al ídolo nacional totalmente compenetrado con la gente, desde lo musical y afectivo.

Editorial Diario El Antigal.